Mis Primeras Clases De Jos

Dinámica de trabajo en rrhh

Último, según la convicción de Abelyara, existen solamente en la mente humana. Este muy imperfecto, parcial, más o un conocimiento menos impreciso de la cosa. Cualquier cosa en toda su individualidad concreta, su forma determinada, puede ser accesible nunca a la mente humana, pues tal conocimiento máximo, perfecto es concluido sólo en las ideas eternas del dios-creador.

tuvo que correr de un monasterio desgraciado. Él ha comenzado de nuevo a pensar en el regreso a la actividad docente en París. En este momento él ha escrito la autobiografía claramente destinada a sus muchos bienquerientes y los alumnos. “La historia de mis siniestros” es atravesada por el espíritu de ningún modo monacal.

La consecuencia de Abelyara en la realización de esta idea cardinal de su doctrina moral lo ha llevado hasta a la afirmación que los paganos que perseguían Cristo, no han hecho ningún pecado, pues no funcionaban además en contra de las convicciones y la conciencia. Del mismo punto de vista los paganos que vivían hasta el surgimiento del cristianismo y que no sabían los Evangelio, deben ser salvados con todo (sobrentiende, - por día terrible el tribunal.

La doctrina de Abelyara, su conceptualismo moderado, que niega cada existencia ontológica de general y el conocimiento abstracto, es muy vulnerable de la posición del materialismo dialéctico. Pero al acceso histórico a las variedades de esta doctrina vemos que se resistía al realismo escolástico y aumentaba la seguridad de la persona de las fuerzas informativas.

Una de las ideas que dirigen de su otra obra al mismo tema, “el Diálogo entre el filósofo, el judío y el cristiano”, es compuesto por la idea de la tolerancia religiosa. El cristianismo no tiene derecho a pretender para ser el representante único y excepcional de la verdad.

La importancia especial tenía la duda de la misión expiatoria de Cristo, su papel consistía, conforme a Abelyaru, no en lo que él por los sufrimientos ha quitado de la humanidad el pecado de sus antecesores, Adán y Eva. Cristo era el ejemplo grande y el maestro de la moral, a que es obligada a imitar toda la humanidad.

Yendo después por la misma vía, Abelyar negaba el dogma del pecado original. Adán y Eva, es conforme a ello, han entregado a los descendientes no la capacidad a a los actos, pero la capacidad de arrepentirse por ellos.